
El operador energético australiano ensaya una tecnología que podría reducir costes y acelerar la integración de las energías renovables en un sistema eléctrico con menos generación convencional.
Australia avanza en la búsqueda de nuevas soluciones para garantizar la estabilidad de su red eléctrica mientras acelera la incorporación de energías renovables. En este contexto, el Operador del Mercado Energético Australiano (AEMO) está evaluando el potencial de los inversores de baterías con capacidad de formación de red (grid-forming inverters) como alternativa a los condensadores síncronos, una tecnología tradicional cuyo coste y disponibilidad se han convertido en un importante desafío para el país.
La iniciativa forma parte de la estrategia australiana para alcanzar un sistema eléctrico compuesto en un 82 % por energías renovables en 2030, reduciendo progresivamente la dependencia de las centrales de carbón y gas.
La estabilidad de la red, uno de los grandes retos de la transición energética
A medida que desaparecen las centrales térmicas convencionales, el sistema eléctrico pierde parte de la inercia mecánica que históricamente ha permitido mantener estable la frecuencia de la red.
Hasta ahora, esa función ha recaído sobre equipos rotativos como turbinas hidroeléctricas, generadores convencionales y condensadores síncronos, capaces de aportar la denominada fortaleza del sistema, fundamental para garantizar la estabilidad y la seguridad del suministro eléctrico.
Sin embargo, el aumento de la demanda mundial de condensadores síncronos ha elevado considerablemente sus costes y ha dificultado su disponibilidad, impulsando la búsqueda de alternativas más flexibles.
Los inversores de baterías ganan protagonismo
Empresas como Tesla, Fluence y SMA sostienen que los modernos inversores instalados en grandes sistemas de almacenamiento energético pueden proporcionar servicios equivalentes a los de los condensadores síncronos.
Los denominados grid-forming inverters permiten que las baterías no solo almacenen energía, sino que también contribuyan activamente a estabilizar la red, regulando tensión y frecuencia de forma similar a una máquina síncrona convencional.
Esta tecnología ya se encuentra operativa en grandes plantas de almacenamiento, microrredes aisladas, instalaciones industriales y sistemas domésticos, aunque todavía debe demostrar su capacidad para responder en redes eléctricas nacionales de gran tamaño.
AEMO prepara un ensayo sin precedentes
Para despejar las dudas técnicas, AEMO pondrá en marcha un ensayo considerado pionero a nivel mundial en una red con una demanda superior a 100 megavatios.
El objetivo será comprobar si los inversores de baterías pueden sustituir completamente a los condensadores síncronos en funciones críticas como el suministro de corriente de cortocircuito, un elemento imprescindible para el correcto funcionamiento de los sistemas de protección eléctrica.
La directora de diseño del sistema de AEMO, Nicola Falcon, reconoció que el proyecto avanza con mayor lentitud de la prevista debido a su elevada complejidad técnica y a la necesidad de garantizar la seguridad de infraestructuras estratégicas.
No obstante, subrayó que el organismo considera esta iniciativa una prioridad, ya que su éxito podría transformar el modelo de planificación de la red eléctrica australiana y reducir significativamente los costes de la transición energética.
El elevado coste de los condensadores impulsa el cambio
La necesidad de encontrar soluciones alternativas se ha intensificado tras la decisión de Transgrid, operador de la red de transporte en Nueva Gales del Sur, de reducir el número de condensadores síncronos contemplados en sus proyectos.
La compañía explicó que el precio de estos equipos se ha incrementado de forma considerable durante los últimos años, hasta elevar el presupuesto previsto para instalar los primeros diez condensadores a 1.200 millones de dólares australianos.
Además del aumento de costes, tanto Transgrid como AEMO advierten de que la creciente demanda internacional y las tensiones en las cadenas globales de suministro dificultan el acceso a estos equipos en condiciones competitivas.
El almacenamiento marcará la próxima etapa de la red australiana
Mientras continúa el debate entre defensores de ambas tecnologías, AEMO ya trabaja en la actualización de su Plan Integrado del Sistema 2028, documento que incorporará nuevos escenarios para garantizar la seguridad del suministro en un sistema cada vez más dominado por la generación renovable.
Los resultados de las pruebas con inversores de baterías podrían desempeñar un papel decisivo en esa planificación y definir el futuro equilibrio entre almacenamiento, electrónica de potencia y equipos síncronos tradicionales dentro de la red eléctrica australiana.
