El almacenamiento de energía con baterías se perfila como uno de los pilares de la transición energética durante la próxima década. Un nuevo informe de GlobalData estima que la capacidad mundial instalada de sistemas de almacenamiento en baterías (BESS) se multiplicará por seis para 2030, impulsada principalmente por el crecimiento acelerado de Estados Unidos y China, que ya concentran casi el 75% de la capacidad global.
La expansión responde al aumento de la demanda eléctrica, el crecimiento de las energías renovables y la necesidad de redes más flexibles capaces de gestionar la variabilidad de la generación solar y eólica.
Estados Unidos y China lideran el mercado mundial
Según el informe Strategic Intelligence: Batteries in Power (2026), Estados Unidos y China representaban conjuntamente el 74,6% de la capacidad mundial instalada de almacenamiento energético al cierre de 2025.
Este liderazgo se explica por varios factores:
- Políticas públicas favorables.
- Reducción sostenida del costo de las baterías de ion-litio.
- Expansión de la capacidad de fabricación.
- Mayor electrificación industrial.
- Crecimiento de los centros de datos y la inteligencia artificial.
La combinación de estos elementos está acelerando las inversiones tanto en almacenamiento conectado a la red como en instalaciones comerciales e industriales.
Estados Unidos bate récords de instalación
El mercado estadounidense cerró 2025 con 57,6 GWh de nueva capacidad instalada, elevando el total operativo hasta 137 GWh.
Durante el primer trimestre de 2026 el ritmo continuó creciendo:
- 9,7 GWh instalados.
- Incremento interanual del 32%.
- Mejor primer trimestre registrado por el sector.
Los sistemas de gran escala representan más del 75% del mercado nacional y la Administración de Información Energética (EIA) prevé que durante 2026 entren en operación 24 GW adicionales.
Texas liderará las nuevas incorporaciones con el 53% del total previsto, seguido por California (14%) y Arizona (13%).
Los sistemas de cuatro horas se convierten en el nuevo estándar
Una de las principales tendencias identificadas por GlobalData es la transición desde sistemas de almacenamiento de dos horas hacia proyectos de cuatro horas de duración, considerados ahora el nuevo estándar para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico.
Este cambio responde al crecimiento de la energía solar y eólica, cuya producción requiere desplazar grandes volúmenes de electricidad desde las horas de mayor generación hasta los momentos de máxima demanda.
California ya ha incorporado esta duración como referencia en sus programas regulatorios, mientras que mercados como Reino Unido y Oriente Medio avanzan en la misma dirección mediante proyectos de almacenamiento de larga duración.
Texas acelera su liderazgo
Texas continúa consolidándose como uno de los mercados más dinámicos del mundo para el almacenamiento energético.
Los operadores aprovechan la volatilidad del mercado eléctrico del ERCOT cargando las baterías cuando la electricidad tiene precios bajos —o incluso negativos— y descargándolas durante los picos de demanda, maximizando así la rentabilidad de los proyectos.
Las previsiones apuntan a que Texas superará próximamente a California como el estado con mayor capacidad operativa de almacenamiento en baterías.
Los centros de datos impulsan una nueva demanda
El crecimiento de los centros de datos también está transformando el mercado del almacenamiento energético.
Las baterías ya no funcionan únicamente como sistemas de respaldo ante apagones. Ahora permiten gestionar el consumo eléctrico en tiempo real, estabilizar el suministro, reducir costos por demanda máxima y evitar restricciones derivadas de conexiones limitadas a la red.
Gracias a tiempos de respuesta de apenas milisegundos, estos sistemas se están convirtiendo en una infraestructura crítica para soportar el crecimiento de la inteligencia artificial, la computación en la nube y otros servicios digitales de alta demanda energética.
Un mercado que crecerá un 42% anual
GlobalData proyecta una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) cercana al 42% hasta 2030, impulsada por la continua reducción del precio de las baterías y la expansión de la capacidad industrial.
El informe concluye que el almacenamiento energético dejará de ser un complemento de las energías renovables para convertirse en uno de los pilares fundamentales de la seguridad y flexibilidad de los sistemas eléctricos durante el resto de la década.

