El Gobierno colombiano adjudicó cerca de 100 MW de almacenamiento con baterías asociados a 270 MW de energía solar fotovoltaica, un paso que multiplicará por diez la capacidad nacional de almacenamiento y reforzará la confiabilidad del sistema eléctrico.
Colombia dio un importante paso en el fortalecimiento de su transición energética con la adjudicación de cerca de 100 MW de sistemas de almacenamiento de energía con baterías (SAEB) vinculados a aproximadamente 270 MW de nueva capacidad solar fotovoltaica, durante la primera jornada de la subasta de contratación de energía limpia organizada por el Ministerio de Minas y Energía.
La licitación marca un avance estratégico para la integración de energías renovables en la matriz eléctrica nacional, al combinar generación solar con almacenamiento para garantizar el suministro durante las horas de mayor demanda y reducir la dependencia de tecnologías convencionales.
Baterías para extender la generación solar más allá del atardecer
El producto adjudicado contempla contratos híbridos que combinan generación fotovoltaica con sistemas de almacenamiento, permitiendo suministrar electricidad en dos franjas horarias diferenciadas.
La primera corresponde al periodo comprendido entre las 8:00 y las 18:00 horas, cuando la producción solar alcanza su mayor rendimiento. Posteriormente, entre las 18:00 y las 22:00 horas, las baterías liberarán la energía previamente almacenada para cubrir parte del consumo nocturno.
En total, la subasta asignó contratos por 390 MWh diarios, fortaleciendo la capacidad del sistema eléctrico para responder a la demanda en momentos de menor generación renovable.
La capacidad de almacenamiento crecerá un 1.000 %
Según el Ministerio de Minas y Energía, la nueva infraestructura permitirá incrementar en aproximadamente un 1.000 % la capacidad de almacenamiento actualmente instalada en Colombia, convirtiéndose en uno de los mayores avances del país en materia de flexibilidad eléctrica.
Las autoridades estiman que la energía contratada será suficiente para abastecer el consumo de más de 67.000 hogares durante los periodos de mayor demanda, contribuyendo a mejorar la estabilidad del sistema y reducir la exposición a eventos climáticos extremos.
Un precio competitivo para reforzar la seguridad energética
El precio de adjudicación se situó en 315,87 pesos colombianos por kWh, equivalente a aproximadamente 0,099 dólares por kWh.
De acuerdo con el Ministerio, este valor representa menos del 30 % del precio que puede registrar la electricidad en el mercado spot durante periodos de sequía, cuando la menor disponibilidad de generación hidráulica incrementa significativamente los costos del sistema.
Este resultado demuestra el creciente potencial de las tecnologías renovables con almacenamiento para ofrecer energía competitiva y confiable a largo plazo.
Contratos de 15 años para impulsar nuevas inversiones
Los proyectos adjudicados operarán bajo contratos con una duración de 15 años, cuyas obligaciones de suministro comenzarán el 1 de enero de 2030.
El mecanismo de contratación utiliza el esquema «pague lo contratado», proporcionando mayor certidumbre financiera tanto para desarrolladores como para inversionistas interesados en ampliar la infraestructura energética del país.
El precio ofertado por los adjudicatarios estará denominado en pesos colombianos por kWh, al que se añadirá el componente correspondiente al Cargo por Confiabilidad, uno de los instrumentos utilizados para garantizar la disponibilidad futura de generación eléctrica.
La subasta continúa con nuevos proyectos solares e híbridos
Tras la primera jornada, el proceso continúa con la adjudicación de nuevas plantas solares fotovoltaicas y proyectos híbridos que incorporan baterías para suministrar electricidad durante el bloque horario comprendido entre las 18:00 y las 22:00 horas.
La Bolsa Mercantil de Colombia, encargada de administrar el proceso, será la responsable de publicar los resultados oficiales una vez concluyan todas las etapas de evaluación y auditoría.
Colombia acelera la modernización de su sistema eléctrico
La incorporación de almacenamiento energético representa uno de los mayores desafíos para la expansión de las energías renovables en América Latina. La capacidad de desplazar la generación solar hacia las horas de mayor consumo mejora la confiabilidad del sistema, reduce la necesidad de respaldo fósil y facilita una mayor penetración de fuentes limpias.
Con esta subasta, Colombia no solo impulsa nuevas inversiones en infraestructura energética, sino que también fortalece la resiliencia de su red eléctrica frente a la creciente variabilidad climática y avanza hacia una matriz más diversificada, flexible y descarbonizada.

