La nueva normativa busca unificar los criterios contables de los fabricantes de paneles solares, evitar la venta por debajo del coste de producción y estabilizar un sector estratégico golpeado por el exceso de oferta y la caída de la rentabilidad.
China ha decidido intensificar su intervención sobre la industria fotovoltaica con un paquete de medidas destinado a contener la prolongada guerra de precios que afecta a los fabricantes de paneles solares desde 2024. El Gobierno busca restablecer el equilibrio en uno de los sectores más importantes para su economía y para la transición energética mundial, después de que la sobrecapacidad productiva y la desaceleración de la demanda provocaran un fuerte deterioro de los márgenes empresariales.
La estrategia contempla la implantación de nuevas normas contables unificadas para todas las compañías del sector, una mayor supervisión sobre la fijación de precios y reuniones entre las autoridades regulatorias y los principales fabricantes con el objetivo de evitar prácticas comerciales consideradas insostenibles.
Un mercado saturado que amenaza la rentabilidad del sector
La industria fotovoltaica china enfrenta uno de los periodos más complejos de la última década. Durante los últimos años, la capacidad de producción creció mucho más rápido que la demanda, tanto dentro como fuera del país, generando un exceso de oferta que desencadenó una intensa competencia basada casi exclusivamente en la reducción de precios.
Esta situación ha obligado a numerosos fabricantes a comercializar módulos fotovoltaicos por debajo de sus costes reales de producción para mantener el volumen de ventas y conservar cuota de mercado.
Las previsiones del sector reflejan el impacto financiero de esta dinámica. De los 26 principales fabricantes fotovoltaicos que cotizan en bolsa, solo cuatro esperan cerrar el primer semestre del año con beneficios, mientras el resto proyecta pérdidas multimillonarias.
Pekín unifica los criterios contables para limitar la competencia desleal
Uno de los pilares de la nueva estrategia consiste en establecer un sistema común para calcular y registrar los costes de producción.
Hasta ahora, las diferencias en los criterios contables dificultaban comparar los costes reales entre fabricantes y facilitaban estrategias comerciales agresivas basadas en precios artificialmente bajos.
Con la unificación de estas normas, las autoridades pretenden aumentar la transparencia del mercado y dificultar la venta sistemática de paneles solares por debajo de su coste efectivo.
El objetivo no es únicamente mejorar la estabilidad financiera de las empresas, sino también favorecer una competencia basada en eficiencia, innovación y calidad tecnológica.
Mayor intervención del Gobierno en un sector estratégico
La Administración Estatal para la Regulación del Mercado (SAMR) celebrará reuniones con asociaciones empresariales y representantes de la industria para supervisar la aplicación de las nuevas medidas.
Esta iniciativa forma parte de una política más amplia mediante la cual Pekín busca reforzar el control sobre sectores considerados estratégicos para el desarrollo industrial del país.
La energía solar ocupa un papel central dentro de los objetivos chinos de descarbonización, seguridad energética y liderazgo tecnológico, por lo que mantener una industria financieramente sólida se ha convertido en una prioridad para las autoridades.
La «involución», un desafío que trasciende al sector solar
Las autoridades chinas han vinculado esta crisis al fenómeno conocido como «neijuan» o «involución», un concepto utilizado para describir mercados donde el exceso de capacidad productiva desencadena una competencia extrema que termina reduciendo la rentabilidad de todas las empresas participantes.
Este problema no afecta únicamente a la industria fotovoltaica. También ha sido identificado en otros sectores estratégicos como la fabricación de vehículos eléctricos, las baterías y diversas actividades vinculadas a la economía digital.
El Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información ya había advertido anteriormente sobre la necesidad de corregir estas dinámicas para garantizar un crecimiento industrial sostenible.
La desaceleración económica agrava la presión sobre los fabricantes
El contexto macroeconómico también ha contribuido al deterioro del sector.
La prolongada crisis del mercado inmobiliario chino, junto con un consumo interno más moderado, ha reducido la demanda nacional de instalaciones solares, obligando a muchas compañías a buscar salida para su producción mediante agresivas reducciones de precios.
A ello se suma un entorno internacional más complejo, marcado por mayores barreras comerciales y una creciente competencia en mercados clave para las exportaciones chinas.
China busca preservar su liderazgo mundial en energía solar
Las nuevas medidas reflejan el intento de Pekín por consolidar la sostenibilidad de una industria que continúa siendo fundamental para la transición energética global.
China mantiene una posición dominante en prácticamente toda la cadena de suministro fotovoltaica, desde la producción de polisilicio hasta la fabricación de módulos solares. Sin embargo, el exceso de capacidad y la presión sobre los márgenes han demostrado que el liderazgo tecnológico también requiere un mercado económicamente equilibrado.
Con una regulación más estricta, criterios contables homogéneos y mayor supervisión sobre las políticas comerciales, el Gobierno pretende reducir la volatilidad del sector, proteger el empleo y reforzar la competitividad de la industria solar china a largo plazo.

