KPMG advierte de una transición energética más fragmentada y emisiones crecientes. España tiene oportunidades, pero necesita mejorar redes y regulación.
Escuchar este artículo Voz: Antonio · AutoNews24

La transición energética avanza a distintas velocidades y bajo prioridades cada vez más diferentes. Mientras las renovables y el almacenamiento crecen, las emisiones globales siguen aumentando. Para KPMG, este escenario obliga a combinar la descarbonización con la seguridad del suministro y la competitividad.

Eduardo González, socio responsable de Energía y Recursos Naturales de KPMG en España, expuso estas tendencias en el IV Foro de Transición Energética de El Periódico de la Energía. Su diagnóstico sitúa a España en una posición favorable, aunque condicionada por retos regulatorios, tecnológicos y de infraestructura.

El análisis se apoya en el informe Divergent and disorderly, vinculado al Statistical Review of World Energy 2026, que recoge los datos energéticos mundiales de 2025. kpmg.com

Una transición energética con distintas prioridades

Según González, ya no existe una única ruta hacia un sistema energético más limpio. Cada región adapta sus decisiones a los recursos disponibles, las necesidades industriales y los riesgos geopolíticos.

Estados Unidos utiliza su producción de petróleo y gas como una ventaja económica y estratégica. China combina un despliegue masivo de renovables con el respaldo de su infraestructura de carbón. India debe atender una demanda creciente, mientras Europa busca descarbonizar su economía y reducir sus dependencias exteriores.

Esta diversidad también influye en las inversiones. KPMG señala que las condiciones locales, la disponibilidad de recursos y la geopolítica tienen un peso creciente en las decisiones del sector. kpmg.com

La seguridad del suministro vuelve al centro

Para González, la seguridad energética ha recuperado un papel decisivo. Los gobiernos necesitan garantizar el abastecimiento mientras transforman sus sistemas y mantienen costes asumibles para hogares y empresas.

En Europa, el reto incluye tanto el acceso a los combustibles como la disponibilidad de productos refinados. A ello se suman nuevas dependencias relacionadas con los materiales necesarios para fabricar baterías, redes y tecnologías renovables.

El directivo destacó que la vulnerabilidad no se concentra únicamente en la extracción de minerales críticos. También importa quién controla su refinado y procesamiento. Por eso, la política energética y la estrategia industrial están cada vez más conectadas.

Las redes condicionan la electrificación

La electrificación del transporte y la industria, junto con los centros de datos y la inteligencia artificial, está aumentando las necesidades del sistema eléctrico.

Ante este crecimiento, González señaló que producir electricidad es solo una parte del desafío. También hace falta transportarla, almacenarla y gestionarla.

Su propuesta para España incluye aprovechar mejor las redes existentes, además de construir nuevas infraestructuras. Asimismo, plantea reforzar los criterios técnicos de conexión y digitalizar los procedimientos administrativos.

El autoconsumo industrial y una planificación ordenada de los centros de datos también figuran entre las herramientas para reducir la presión sobre la red.

Más solar y baterías, pero también más emisiones

Los datos publicados por KPMG muestran que la generación solar mundial creció un 30% en 2025, mientras que la capacidad instalada de baterías aumentó un 66%. Sin embargo, las emisiones globales subieron un 1,1%. kpmg.com

Estas cifras reflejan la dificultad de reducir las emisiones del conjunto de la economía, incluso cuando las tecnologías limpias avanzan rápidamente.

El balance exige distinguir entre la evolución del sector eléctrico y la del sistema energético completo. La sustitución de combustibles en el transporte, la industria y otros usos sigue siendo determinante para la descarbonización.

España tiene oportunidades y objetivos pendientes

González considera que España dispone de buenas condiciones para aprovechar la transición energética. No obstante, alcanzar las metas de 2030 requiere acelerar la electrificación, el almacenamiento y la adaptación de las redes.

El PNIEC establece objetivos de 76 GW de energía fotovoltaica, 62 GW de eólica y 12 GW de electrolizadores. También prevé que las renovables cubran el 48% del consumo final de energía. miteco.gob.es

En almacenamiento, la meta es de 22,5 GW e incluye varias tecnologías, no únicamente baterías. Esta distinción resulta esencial al evaluar el progreso del país. miteco.gob.es

Para convertir su potencial en una ventaja industrial, España necesitará acompañar la nueva generación con redes, flexibilidad y una regulación capaz de facilitar los proyectos.

AN
AutoNews24 · Asistente IA En línea
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