
La Comisión Europea ha rechazado una eventual prohibición de Estados Unidos a las exportaciones de diésel y ha advertido de que esa decisión dañaría la confianza en Washington como socio fiable. Bruselas reclama una respuesta coordinada ante la escalada de los precios energéticos, aunque asegura que el suministro en la Unión Europea permanece estable.
La portavoz comunitaria de Energía, Anna-Kaisa Itkonen, señaló que una restricción comercial no ayudaría a resolver la situación. Además, afirmó que la UE está preparada para actuar conjuntamente con sus socios y con la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
La UE prepara una respuesta coordinada sobre las reservas
Bruselas mantiene contactos con los Estados miembros ante una posible liberación adicional de reservas estratégicas de petróleo y productos refinados.
Sin embargo, la Comisión aclaró que todavía no se ha tomado ninguna decisión. Si la AIE acuerda una nueva actuación, como ocurrió en marzo, el Ejecutivo comunitario se encargará de coordinar una posición común entre los países de la UE.
La institución también mantiene conversaciones con la Administración estadounidense y otros socios internacionales para abordar los precios y las condiciones de abastecimiento.
El G7 busca aliviar la presión sobre los precios
Francia, que ejerce la presidencia del G7 este año, ha planteado convocar cuanto antes una videoconferencia de sus líderes.
El objetivo es coordinar medidas para aliviar los costes energéticos y garantizar el suministro de crudo y productos refinados, tanto entre los miembros del grupo como en el mercado mundial.
La Comisión considera que la dimensión internacional del problema exige cooperación dentro y fuera de la Unión Europea. Por ello, sitúa los contactos del G7 dentro de los esfuerzos para reducir la presión sobre los precios.
Bruselas distingue la coordinación de las presiones de Washington
El Ejecutivo comunitario sostiene que sus reuniones sobre energía comenzaron antes de las últimas advertencias estadounidenses.
La portavoz Paula Pinho explicó que la Comisión lleva meses siguiendo el mercado junto con los Estados miembros. Por tanto, rechazó que una eventual actuación mediante la AIE deba interpretarse como una cesión ante Washington.
Según los datos expuestos por Bruselas, desde finales de febrero los precios del gas en Europa han aumentado un 140 % y los del diésel se han duplicado. Esta evolución afecta a los hogares y eleva los costes de la actividad industrial.
Sin represalias anunciadas ante un posible veto al diésel
Preguntada por la respuesta europea si Estados Unidos limita las exportaciones de diésel, la Comisión evitó anticipar represalias.
Bruselas insistió en su rechazo a la medida y señaló que los próximos pasos se decidirán de forma coordinada con los Estados miembros y los socios internacionales.
De momento, el veto sigue siendo una posibilidad. La Comisión no lo presentó como una restricción ya aprobada ni anunció medidas comerciales en respuesta.
El suministro es estable, pero la energía sigue siendo cara
Pese al encarecimiento de los carburantes, la Comisión aseguró que no existe un problema inmediato de seguridad de suministro en la UE.
El Grupo de Coordinación del Petróleo concluyó que el abastecimiento permanece estable. Bruselas diferencia así la disponibilidad de combustible de la dificultad para asumir sus precios: el problema actual, según su valoración, es una crisis de asequibilidad energética.
La Comisión trabaja en propuestas para afrontar esos costes y mantiene la vigilancia del mercado. La próxima reunión del grupo está prevista para el 15 de octubre, aunque podría adelantarse si la situación lo requiere.
