
La conexión eléctrica para nuevas viviendas se ha convertido en un obstáculo para ampliar la oferta residencial en España. A finales de 2025, las solicitudes rechazadas sumaban unos 2.100 megavatios (MW), una potencia equivalente a entre 300.000 y 360.000 viviendas, según las estimaciones recogidas en la información del sector.
La cifra refleja la dimensión del problema, aunque no constituye un recuento exacto de viviendas paralizadas. La equivalencia depende de la potencia prevista para cada inmueble y de las características de los desarrollos.
Este freno se suma a la escasez de oferta y a la presión sobre los precios de compra y alquiler. Sin capacidad eléctrica disponible, los proyectos residenciales afrontan retrasos, inversiones adicionales y dificultades para avanzar.
La capacidad eléctrica condiciona la construcción de viviendas
Durante el mismo periodo también se concedieron unos 2.400 MW para nuevos desarrollos residenciales, una capacidad estimada para alrededor de 400.000 viviendas. Sin embargo, disponer de acceso eléctrico no garantiza que todas lleguen a construirse: los proyectos deben superar el resto de las fases urbanísticas, administrativas y financieras.
Por tanto, el problema presenta dos vertientes. Algunas promociones carecen de capacidad de conexión, mientras otras cuentan con ella, pero todavía no se han materializado.
Además, la disponibilidad de red varía según la ubicación. Los nuevos desarrollos necesitan que las infraestructuras eléctricas de su zona puedan atender el consumo previsto.
ASPRIMA reclama coordinar la planificación eléctrica y urbanística
La Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (ASPRIMA) advierte de que la falta de coordinación entre el crecimiento urbano y la planificación eléctrica retrasa los proyectos y compromete su viabilidad.
Según la asociación, los promotores deben asumir en ocasiones refuerzos de red imprevistos y esperar a que se ejecuten nuevas infraestructuras. Esto genera sobrecostes que pueden repercutir en el precio final de la vivienda.
Asimismo, ASPRIMA identifica otros obstáculos: reservas de potencia prolongadas, duplicidad de validaciones administrativas y un reparto de costes que considera excesivamente concentrado en el promotor.
Para mejorar la conexión eléctrica para nuevas viviendas, la organización plantea medidas en cinco ámbitos.
Más inversión y un uso gradual de la capacidad disponible
El primer bloque propone flexibilizar los límites de inversión en redes y anticipar las infraestructuras necesarias para atender la demanda residencial futura.
También plantea priorizar las actuaciones vinculadas a desarrollos con planeamiento aprobado. Para ello, reclama una coordinación estable entre administraciones, distribuidoras y promotores desde las primeras fases.
El segundo bloque busca aprovechar mejor la red existente. ASPRIMA propone reservar la potencia de un desarrollo y activarla progresivamente, conforme avance la urbanización, para evitar que permanezca bloqueada durante años.
Además, solicita criterios de prioridad para usos de interés social, como la vivienda, y medidas que permitan gestionar determinados consumos residenciales en momentos puntuales.
Menos trámites y mayor certeza sobre las infraestructuras
El tercer ámbito se centra en agilizar la tramitación. Entre las propuestas figuran una ventanilla única autonómica, la eliminación de validaciones duplicadas y plazos máximos para que las distribuidoras emitan sus propuestas de conexión.
ASPRIMA también pide ajustar la vigencia de los informes de viabilidad eléctrica a los tiempos de la tramitación urbanística.
El cuarto bloque aborda la ejecución de las infraestructuras. La asociación propone definir desde el planeamiento la ubicación y dimensión de subestaciones, centros de transformación y redes.
A esto añade la simplificación de determinadas obras incluidas en proyectos de urbanización aprobados y una plataforma pública para consultar el avance de los expedientes.
Un reparto de costes que reduzca la carga sobre la vivienda
El quinto ámbito revisa quién debe financiar las infraestructuras eléctricas. ASPRIMA propone que las instalaciones troncales o de utilidad pública se financien a través del sistema eléctrico.
Según su planteamiento, los promotores asumirían los costes de las redes internas y de uso exclusivo de cada desarrollo.
La asociación también reclama ajustar la potencia prevista a la demanda real y al avance de la electrificación. El objetivo es evitar instalaciones sobredimensionadas que eleven los costes y consuman capacidad innecesariamente.
Para Jorge Ginés, director general de ASPRIMA, dar prioridad a la vivienda dentro de la planificación eléctrica y simplificar los trámites permitiría desbloquear proyectos y mejorar el aprovechamiento de la inversión en redes.
La planificación eléctrica, decisiva para ampliar la oferta residencial
El Ministerio para la Transición Ecológica ha planteado la posibilidad de otorgar preferencia a promociones residenciales y servicios esenciales, como hospitales, en el acceso a la red.
Sin embargo, el alcance de esa prioridad dependerá de su desarrollo y de las decisiones que se incorporen a la planificación eléctrica con horizonte 2030.
La conexión eléctrica para nuevas viviendas requiere inversiones, coordinación y plazos previsibles. Resolver este cuello de botella permitiría avanzar a los desarrollos afectados, aunque ampliar la oferta residencial también exige superar otros obstáculos urbanísticos y económicos.
