La expansión de los centros de datos y la inteligencia artificial multiplicará la demanda de cobre y aluminio hasta 2040, impulsada por nuevas redes e infraestructuras eléctricas. Foto: eldiariodelaenergia.com
Escuchar este artículo Voz: Antonio · AutoNews24

La expansión global de los centros de datos y la inteligencia artificial no solo impulsará la demanda de servidores y sistemas de refrigeración. Un informe de Wood Mackenzie revela que las redes eléctricas, la generación energética y las infraestructuras asociadas multiplicarán por cuatro el consumo de metales básicos durante las próximas décadas.

La infraestructura eléctrica será el gran motor de la demanda de metales

La creciente expansión de los centros de datos está transformando las perspectivas de demanda mundial de metales básicos como el cobre y el aluminio. Sin embargo, el verdadero impacto no se encuentra únicamente dentro de las instalaciones, sino en toda la infraestructura energética necesaria para alimentarlas.

Así lo concluye el último informe de Wood Mackenzie, que estima que, cuando se incluyen las redes de transmisión, los refuerzos de la red eléctrica y los sistemas de generación propios de los centros de datos, el consumo total de metales alcanza entre tres y cuatro veces el volumen asociado exclusivamente al equipamiento interno.

La inteligencia artificial aumenta la presión sobre las redes eléctricas

Según el estudio, titulado «Demanda de metales en los centros de datos: todo gira en torno a la infraestructura, no al equipamiento interno», la mayoría de los análisis actuales subestiman el impacto real de los centros de datos sobre los mercados de materias primas.

«La infraestructura necesaria para mantener operativo un centro de datos moderno tiene una huella de consumo de metales muy superior a la que existe dentro de la instalación», explica Shashank Sriram.

La explosión de la inteligencia artificial, el procesamiento masivo de datos y la computación de alta densidad está obligando a ampliar tanto la capacidad de generación eléctrica como las redes de distribución y transmisión.

El aluminio lidera la demanda dentro de los centros de datos

Dentro de las propias instalaciones, el aluminio concentra gran parte del consumo.

Los sistemas de refrigeración representan aproximadamente el 55% de la demanda interna de aluminio, mientras que los bastidores, estructuras y soportes absorben cerca del 25%.

Por su parte, el cobre desempeña un papel esencial en los sistemas eléctricos de alta densidad, donde la creciente potencia de los equipos exige infraestructuras eléctricas cada vez más complejas.

Wood Mackenzie prevé que tanto el cobre como el aluminio registren tasas de crecimiento anual de entre el 8% y el 10% hasta comienzos de la década de 2030.

Sin embargo, posteriormente la demanda tenderá a estabilizarse e incluso a disminuir ligeramente gracias a mejoras en eficiencia energética y diseños optimizados mediante inteligencia artificial.

La generación eléctrica propia multiplica el consumo de metales

Uno de los principales cambios estructurales identificados por el informe es el creciente desarrollo de sistemas energéticos propios dentro de los centros de datos.

Ante las dificultades para obtener nuevas conexiones eléctricas y la saturación de algunas redes, muchos operadores están apostando por soluciones de generación in situ.

Entre ellas destacan:

  • Energía solar y eólica con almacenamiento.
  • Turbinas y motores de gas.
  • Pilas de combustible de óxido sólido.
  • Pequeños reactores nucleares modulares (SMR).

Según la consultora, esta infraestructura energética adicional ya duplica por sí sola la demanda de metales asociada a cada centro de datos.

Las redes eléctricas concentran el mayor crecimiento de la demanda

El impacto más significativo llegará a través de las redes eléctricas.

Actualmente, los centros de datos impulsan entre 15 y 20 gigavatios (GW) anuales de nueva capacidad eléctrica. Sin embargo, Wood Mackenzie estima que esta cifra aumentará hasta los 30-33 GW a principios de la década de 2030.

La región de Asia-Pacífico concentrará más del 50% de las nuevas incorporaciones durante el periodo de máximo crecimiento, mientras que Norteamérica seguirá liderando las primeras fases de despliegue.

Este crecimiento obligará a desarrollar nuevos proyectos de transmisión, subestaciones eléctricas y sistemas de distribución para soportar cargas energéticas sin precedentes.

Cobre y aluminio crecerán de forma complementaria

El estudio descarta una competencia directa entre ambos metales.

El aluminio seguirá dominando aplicaciones como:

  • Líneas aéreas de transmisión.
  • Conductores eléctricos.
  • Infraestructuras de generación renovable.

Mientras tanto, el cobre mantendrá su liderazgo en:

  • Subestaciones eléctricas.
  • Conexiones subterráneas.
  • Sistemas de puesta a tierra.
  • Equipos eléctricos de alta potencia.

Según Wood Mackenzie, las limitaciones físicas y técnicas de cada aplicación serán mucho más determinantes que las fluctuaciones de precio a la hora de definir la demanda futura.

La transición digital impulsa un nuevo ciclo de materias primas

La principal conclusión del informe es que la revolución digital y el crecimiento de la inteligencia artificial no solo incrementarán la necesidad de capacidad informática, sino también la de infraestructuras energéticas capaces de sostenerla.

Al sumar equipamiento interno, generación eléctrica propia y ampliación de las redes, la demanda total de cobre y aluminio vinculada a los centros de datos será entre tres y cuatro veces superior a la estimada por los análisis tradicionales.

Esto anticipa un nuevo ciclo de crecimiento para los mercados de materias primas estratégicas y refuerza el papel de estos metales en la transición energética y digital global.

AN
AutoNews24 · Asistente IA En línea
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