El calor extremo en España exige reforzar el sistema eléctrico. AleaSoft destaca la adaptación, el almacenamiento y las previsiones de demanda.
Escuchar este artículo Voz: Antonio · AutoNews24

El calor extremo en España refuerza la necesidad de contar con un sistema eléctrico preparado para condiciones meteorológicas más exigentes. Las altas temperaturas aumentan las necesidades de climatización, modifican la demanda y someten las infraestructuras a una mayor presión operativa.

Así lo plantea AleaSoft Energy Forecasting en un análisis sobre el verano de 2026. La compañía destaca que la transición energética debe combinar la reducción de emisiones con medidas de adaptación para proteger a la población y asegurar el suministro.

Un verano con temperaturas excepcionales

Los registros meteorológicos muestran la intensidad del episodio. Según AEMET, junio de 2026 fue el segundo más cálido de la serie histórica, iniciada en 1961. La temperatura media peninsular alcanzó los 23,3 °C, unos 3,2 °C por encima del promedio de referencia de 1991-2020.

El análisis de AleaSoft recoge que julio alcanzó una media de 25,7 °C y empató con julio de 2022 como el mes más cálido de la serie. Además, las precipitaciones representaron apenas el 26% de su valor habitual.

Agosto mantuvo las temperaturas por encima del promedio. Según los datos citados por la compañía, registró una media de 24,4 °C y se situó como el sexto agosto más cálido desde 1961.

Esta sucesión de meses cálidos prolongó las necesidades de refrigeración en viviendas, comercios y otros edificios. Para el sector eléctrico, también hizo más importante anticipar los cambios en el consumo.

Septiembre prolonga el calor extremo en España

El comienzo de septiembre tampoco puso fin inmediato a las temperaturas elevadas. AleaSoft destaca nuevos récords en distintas estaciones y noches especialmente cálidas.

En el aeropuerto de Logroño se alcanzaron 40,5 °C, por encima del anterior máximo de septiembre, de 39 °C, registrado en 1988.

Por su parte, el Observatori Fabra de Barcelona llegó a 35,5 °C el 5 de septiembre. Antes de este episodio, su récord para ese mes era de 33 °C y databa de 1983.

Las temperaturas nocturnas también tienen consecuencias para el consumo. Cuando el ambiente tarda en enfriarse, puede prolongarse el uso de aire acondicionado y cambiar el perfil habitual de demanda eléctrica.

Mortalidad e incendios: el impacto del verano

El análisis incorpora las consecuencias sanitarias del calor. Según los datos de MoMo citados por AleaSoft, hasta el 9 de septiembre se estimaban 5.485 defunciones atribuibles a las temperaturas durante el periodo estival de 2026.

La cifra es provisional y corresponde a una estimación estadística. Por tanto, debe distinguirse de un recuento de fallecimientos certificados individualmente por golpe de calor.

La compañía también recoge datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales, EFFIS. Según ese balance, hasta el 2 de septiembre habían ardido 295.720 hectáreas en España, equivalentes al 45,6% de la superficie quemada en la Unión Europea desde comienzos del año.

Las altas temperaturas no explican por sí solas el origen de los incendios. Sin embargo, junto con la vegetación seca, la falta de humedad y el viento, pueden favorecer su propagación y dificultar la extinción.

Un sistema eléctrico preparado para el calor

Para AleaSoft, estos episodios plantean retos que requieren planificación. La climatización modifica los perfiles de consumo, mientras que las redes y otras instalaciones deben operar bajo condiciones térmicas más exigentes.

La compañía señala varias herramientas para reforzar la capacidad de respuesta: almacenamiento, flexibilidad de la demanda, autoconsumo y eficiencia energética.

El almacenamiento permite desplazar parte de la energía disponible hacia momentos de mayor necesidad. La flexibilidad, por su parte, facilita ajustar determinados consumos a las condiciones del sistema.

Además, mejorar la eficiencia de los edificios puede reducir sus necesidades de refrigeración. Estas medidas deben acompañarse de infraestructuras preparadas para soportar episodios meteorológicos extremos.

Descarbonización y adaptación deben avanzar juntas

El calor extremo en España muestra que reducir emisiones y adaptarse al cambio climático son tareas complementarias.

La electrificación y las energías renovables contribuyen a la descarbonización. Al mismo tiempo, es necesario preparar las ciudades, reforzar la protección de las personas vulnerables y mejorar la gestión forestal.

En el ámbito energético, esa adaptación exige anticipar la demanda y la disponibilidad de generación. También requiere evaluar cómo responden las infraestructuras ante temperaturas cada vez más exigentes.

AleaSoft sostiene que avanzar en ambas líneas permitirá reducir los riesgos y limitar sus costes humanos, ambientales y económicos.

AleaBlue destaca el papel de las previsiones

Dentro de este contexto, la compañía presenta los servicios de AleaBlue, su división especializada en previsiones de corto y medio plazo, con horizontes desde minutos hasta tres años.

Según AleaSoft, esta división elabora previsiones de demanda eléctrica, precios de los mercados y producción renovable para comercializadoras, operadores de mercado, compañías energéticas y grandes consumidores.

Estas previsiones pueden apoyar la planificación y la gestión de riesgos ante cambios meteorológicos. Su utilidad radica en anticipar posibles escenarios de consumo y generación para facilitar las decisiones operativas.

Fuente: AleaSoft Energy Forecasting.

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AutoNews24 · Asistente IA En línea
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