El Partido Popular de la Comunidad Valenciana pidió al Gobierno que autorice la continuidad de la central nuclear de Cofrentes y que su futuro se decida mediante criterios técnicos, económicos y de seguridad, sin responder a posiciones políticas.
El portavoz de Industria del PPCV en Les Corts, Salvador Aguilella, defendió que la instalación resulta fundamental para mantener la estabilidad del sistema eléctrico valenciano. Según los datos aportados por la formación, Cofrentes genera alrededor del 44% de la electricidad producida en la Comunidad Valenciana.
Aguilella aseguró que el cierre de la planta sin una alternativa capaz de sustituir su producción podría afectar el suministro eléctrico, la actividad industrial y la competitividad económica de la región.
El informe sobre Almaraz reabre el debate nuclear
El PPCV utilizó como referencia el reciente informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear para permitir que la central de Almaraz continúe operando hasta 2030.
Para los populares, esta evaluación demuestra que la vida útil de cada instalación debe analizarse individualmente. Aguilella pidió aplicar “la misma objetividad y el mismo rigor técnico” cuando corresponda decidir el futuro de Cofrentes.
El dirigente popular considera que el calendario de cierre nuclear no debería aplicarse automáticamente si las centrales cumplen con los requisitos de seguridad y continúan siendo necesarias para garantizar el suministro.
La central nuclear de Cofrentes y la industria valenciana
La posible clausura de Cofrentes preocupa especialmente por la elevada demanda energética de la industria valenciana. Sectores como la cerámica, el metal, la automoción y el calzado necesitan un suministro estable para mantener su actividad y competir en los mercados internacionales.
Según las estimaciones presentadas por el PPCV, el cierre podría afectar a más de 12.000 empresas industriales y a unos 180.000 trabajadores vinculados con estas actividades.
La formación también advierte de posibles consecuencias sobre el precio de la electricidad. Sus cálculos apuntan a incrementos de hasta un 23% para los hogares y del 35% para las empresas. Estas cifras corresponden a las proyecciones del partido y no a una evaluación definitiva del Gobierno.
El suministro eléctrico centra la discusión
Aguilella definió la central nuclear de Cofrentes como un pilar para la estabilidad del sistema eléctrico regional. Además de producir electricidad de forma constante, la planta contribuye a cubrir la demanda cuando las fuentes renovables reducen su generación por las condiciones meteorológicas.
El debate enfrenta a quienes defienden mantener las centrales mientras sean seguras y quienes consideran necesario cumplir el calendario de cierre para acelerar la transición hacia un sistema basado en energías renovables.
El PPCV reclama que, antes de tomar una decisión, se evalúen la seguridad de la instalación, la capacidad disponible en la red y las alternativas para reemplazar su producción.
La formación insiste en que cualquier resolución sobre la central nuclear de Cofrentes debe contar con el respaldo de los organismos técnicos competentes. También pide garantizar que un eventual cierre no comprometa el suministro ni provoque un aumento significativo de los costes energéticos.
