
La transición energética avanza a distintas velocidades según la región y todavía no logra frenar el aumento de las emisiones globales. Ese fue el diagnóstico presentado por Eduardo González, socio responsable de Energía y Recursos Naturales de KPMG en España, durante el IV Foro de Transición Energética de El Periódico de la Energía.
Su intervención se apoyó en el análisis Divergent and disorderly, elaborado a partir de los datos del Statistical Review of World Energy 2026. El informe describe un sistema energético marcado por el crecimiento de la demanda, las diferencias entre regiones y la creciente importancia de la seguridad de suministro. kpmg.com
Cada región sigue una ruta energética distinta
Según explicó González, ya no existe un único modelo de transición. Mientras China acelera la instalación de renovables y la electrificación, también conserva el carbón como respaldo. Estados Unidos mantiene el peso del petróleo y el gas en su estrategia energética. Europa, por su parte, impulsa la descarbonización mientras intenta reducir su dependencia de las importaciones.
Esta diversidad de prioridades influye en las inversiones y en el comercio mundial de energía. También desplaza parte de la atención hacia nuevas dependencias, como el procesamiento de minerales necesarios para baterías, redes eléctricas y otras tecnologías.
Más electricidad exige mejores redes
KPMG identifica la electricidad como uno de los principales motores del crecimiento energético. La demanda aumenta por la expansión de los centros de datos, el transporte eléctrico y la electrificación de la industria. En ese contexto, instalar capacidad de generación resulta insuficiente si la red no puede transportar la energía o si faltan sistemas para almacenarla y gestionar su uso.
González señaló que la energía solar, la eólica y las baterías avanzan con fuerza. Sin embargo, advirtió de una paradoja: el crecimiento de estas tecnologías convive con un aumento de las emisiones porque la demanda total de energía sigue creciendo. kpmg.com
La oportunidad de España
Para el directivo, España cuenta con condiciones favorables para aprovechar la transición, pero debe resolver obstáculos regulatorios y técnicos. Entre sus prioridades situó un mejor uso de las redes existentes, criterios claros para conectar nuevos proyectos y trámites administrativos más ágiles.
También propuso impulsar el autoconsumo industrial y planificar la expansión de los centros de datos. El reto, en su análisis, consiste en acompasar la nueva demanda eléctrica con la capacidad de las redes y el desarrollo de las energías renovables.
