
La gestión del agua se ha convertido en una prioridad para la industria española. Reducir pérdidas, reutilizar recursos y optimizar consumos son medidas que pueden reforzar la continuidad operativa. Además, permiten abordar de forma conjunta las necesidades hídricas y energéticas de las instalaciones.
Así lo plantea Javier Figueras, vicepresidente de Industrial Automation para la zona Ibérica en Schneider Electric. En su análisis, sostiene que España necesita combinar nuevas infraestructuras hidráulicas con herramientas digitales que ayuden a aprovechar mejor el agua disponible.
Agua y energía, dos recursos conectados
La alimentación, la química, los centros de datos, las baterías y el hidrógeno verde necesitan agua y energía para desarrollar su actividad. Por ello, Figueras considera que ambos recursos deben formar parte de una misma estrategia industrial.
Captar, bombear, tratar o reutilizar agua requiere energía. A su vez, las instalaciones industriales y energéticas pueden necesitar recursos hídricos en sus procesos.
Esta relación exige una planificación coordinada. Una visión conjunta permite identificar oportunidades de ahorro y evaluar cómo los cambios en un proceso afectan al consumo de ambos recursos.
Reutilizar el agua mejora la resiliencia industrial
La circularidad ocupa un lugar central en esta propuesta. Recuperar agua de proceso, reutilizar aguas tratadas y reducir fugas puede ayudar a las empresas a aprovechar mejor sus recursos.
Asimismo, cerrar circuitos dentro de las instalaciones permite limitar la necesidad de nuevas captaciones cuando las condiciones técnicas y de calidad lo hacen posible.
Según Figueras, estas actuaciones pueden aportar mejoras mientras avanzan proyectos de infraestructura que requieren plazos más largos. Su aplicación debe responder a las necesidades de cada instalación y a las condiciones del territorio.
Los datos permiten anticipar incidencias
La digitalización ofrece herramientas para mejorar la gestión del agua. Entre ellas destacan los sensores, la automatización, la inteligencia artificial y los gemelos digitales.
Sin embargo, disponer de información no garantiza una operación más eficiente. El reto consiste en conectar los datos de producción, mantenimiento, energía y calidad para convertirlos en decisiones útiles.
Figueras señala que muchas industrias y empresas de servicios de agua ya cuentan con información recogida en campo. Aun así, existe margen para integrar esos datos y mejorar su aprovechamiento.
Esta conexión puede facilitar la detección temprana de fugas, el seguimiento de consumos y la identificación de desviaciones en los procesos.
Una gestión del agua con mayor control ambiental
El marco europeo también avanza hacia un seguimiento más exigente. La Directiva (UE) 2026/805 modifica las normas sobre aguas superficiales y subterráneas, con cambios en los contaminantes regulados y en los mecanismos de control y reporte. European Union
En este contexto, contar con información integrada puede facilitar la supervisión ambiental y la preparación de los registros necesarios para cumplir las obligaciones aplicables.
El análisis de Figueras menciona iniciativas con EMACSA, en Córdoba, y Canal de Isabel II. Estos ejemplos ilustran el uso de datos para supervisar operaciones y monitorizar emisiones asociadas al tratamiento de aguas residuales.
La eficiencia complementa las nuevas infraestructuras
España seguirá necesitando redes, depuradoras, embalses y desaladoras. Al mismo tiempo, la eficiencia y la reutilización ofrecen oportunidades para mejorar el funcionamiento de los sistemas existentes.
Para Figueras, la resiliencia hídrica dependerá tanto de la infraestructura física como de la capacidad de anticipación. Integrar agua, energía y datos será una herramienta para reforzar la competitividad industrial y avanzar hacia operaciones más sostenibles.
