La energía eólica en México apunta a una expansión del 84% hacia 2030, hasta alcanzar aproximadamente 15.000 megavatios (MW) de capacidad instalada. La planificación de la Secretaría de Energía (Sener) contempla incorporar 6.860 MW para avanzar hacia esa meta.
El subsecretario de Planeación y Transición Energética, Jorge Islas Samperio, presentó las previsiones durante un foro organizado por la Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE) y el Global Wind Energy Council (GWEC).
Del incremento previsto, 4.701 MW ya están asignados a 17 centrales, mientras que otros 2.159 MW permanecen pendientes de asignación. Estas cifras corresponden a proyectos planificados y asignados, no a capacidad que ya esté operativa.
Más energía eólica en México para atender la demanda
La expansión forma parte de la estrategia para aumentar la participación de las renovables en la generación eléctrica nacional.
Según las previsiones presentadas, México busca pasar del 24,61% registrado en 2025, equivalente a 82 teravatios hora (TWh), a más del 38% en 2030, con una producción renovable de 170 TWh.
La meta combina un aumento de la electricidad generada con fuentes renovables y un mayor peso de estas tecnologías dentro del sistema. Su cumplimiento dependerá de la ejecución de los proyectos y de la infraestructura necesaria para conectarlos.
CFE prevé ocho proyectos con baterías
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) informó de la adjudicación de ocho proyectos eólicos bajo esquemas mixtos, con una capacidad conjunta de 2.949 MW.
Las instalaciones se ubicarán en Nuevo León y Tamaulipas, con entrada en operación prevista entre 2029 y 2030. Además, incorporarán sistemas de baterías con una potencia cercana a 890 MW.
El almacenamiento permitirá gestionar parte de la energía generada y apoyar el abastecimiento de los polos industriales del noreste. La cifra anunciada expresa la potencia de las baterías; no detalla cuánta energía podrán almacenar ni durante cuánto tiempo suministrarla.
Solar, eólica e hidroeléctrica como fuentes complementarias
Islas destacó que la combinación de generación solar y eólica, junto con la flexibilidad de las hidroeléctricas, contribuirá a mantener la estabilidad del sistema eléctrico.
La complementariedad resulta relevante porque estas fuentes presentan distintos perfiles de producción. Su integración debe acompañarse de una planificación que ajuste la generación disponible a las necesidades de consumo.
Asimismo, la expansión de la energía eólica en México abre oportunidades para la fabricación y el suministro de aerogeneradores, palas, torres y componentes eléctricos.
También puede impulsar actividades de construcción, instalación, operación, mantenimiento y repotenciación de parques.
México estudia el potencial de la eólica marina
La Sener analiza las posibilidades de inversión en energía eólica marina. El subsecretario adelantó que los detalles se presentarán próximamente.
Por ahora, el anuncio corresponde a una evaluación de su potencial. No concreta una capacidad adjudicada, un presupuesto ni un calendario de construcción.
Esta tecnología podría ampliar las opciones de generación renovable del país, siempre que los proyectos resulten viables y cuenten con las autorizaciones necesarias.
Transmisión y certeza jurídica, claves para invertir
El presidente de la AMDEE, Gerardo Pérez Guerra, defendió el papel de la eólica para atender la creciente demanda eléctrica y respaldar el desarrollo industrial.
También señaló que la certeza jurídica, la colaboración público-privada y la ampliación de las redes de transmisión son necesarias para facilitar nuevas inversiones.
La disponibilidad de redes será determinante para que los parques puedan entregar su producción a los centros de consumo. Por ello, aumentar la capacidad instalada exige avanzar también en su conexión e integración.
Trámites para facilitar nuevos desarrollos
Durante el foro, la Sener destacó la Ventanilla Única para proyectos de autoconsumo de 0,7 a 20 MW, coordinada con el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) y la CFE.
Las autoridades también presentaron la nueva Manifestación de Impacto Social del Sector Energético (MISSE), con un trámite digitalizado orientado a prevenir conflictos y proteger a las comunidades.
La expansión prevista hasta 2030 dependerá de que la asignación de proyectos avance hacia su construcción y puesta en marcha. Las redes, el almacenamiento y la gestión social acompañarán ese proceso.
