
Un intenso fenómeno de El Niño podría transformar los mercados de electricidad, gas y transporte marítimo
El fortalecimiento del fenómeno climático El Niño vuelve a situar al sector energético mundial en estado de alerta. Los principales organismos meteorológicos internacionales advierten que el episodio que se desarrolla en el océano Pacífico podría convertirse en uno de los más intensos desde que comenzaron los registros modernos, con repercusiones que irían mucho más allá del clima.
La evolución del fenómeno amenaza con modificar la producción de energías renovables, alterar la demanda de gas natural, afectar el transporte marítimo y generar nuevos desafíos para la seguridad energética global durante los próximos meses.
Los organismos internacionales anticipan un episodio de gran intensidad
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha señalado que las condiciones actuales apuntan a un evento de elevada intensidad, mientras que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) calcula una probabilidad del 81 % de que El Niño alcance la categoría de «muy fuerte» antes de finalizar el año.
Este fenómeno aparece cuando los vientos alisios del océano Pacífico se debilitan, permitiendo que las aguas cálidas se desplacen hacia la costa occidental de Sudamérica. Como consecuencia, cambian los patrones de circulación atmosférica y se producen alteraciones climáticas en numerosos continentes, con sequías, lluvias intensas, olas de calor o inviernos anómalos dependiendo de la región.
Renovables más expuestas a la variabilidad climática
La creciente dependencia de las energías renovables hace que fenómenos como El Niño tengan un impacto cada vez mayor sobre los sistemas eléctricos.
La generación eólica, solar e hidroeléctrica depende directamente de variables meteorológicas como la radiación solar, la velocidad del viento, las precipitaciones o el deshielo. Cualquier alteración significativa de estos factores puede traducirse en cambios importantes en la producción eléctrica.
La experiencia del episodio de 2023-2024 dejó varios ejemplos. En Estados Unidos disminuyó la producción eólica en la región central y descendió el rendimiento de la energía solar en California. Paralelamente, China e India registraron caídas relevantes en la generación hidroeléctrica debido a la menor disponibilidad de recursos hídricos.
El mercado del gas también podría verse afectado
Los efectos no se limitan a la generación eléctrica. Un invierno más cálido en Norteamérica reduciría la demanda de calefacción y, por tanto, el consumo de gas natural, ejerciendo presión sobre los mercados internacionales.
Este comportamiento ya se observó durante el último episodio intenso de El Niño, cuando el invierno registrado en gran parte de Estados Unidos fue el más cálido desde que existen registros para los 48 estados continentales, reduciendo significativamente las necesidades energéticas destinadas a calefacción.
Los analistas consideran que una situación similar podría repetirse si las previsiones meteorológicas actuales terminan confirmándose.
El Canal de Panamá vuelve a situarse en el centro de atención
Uno de los sectores más sensibles a las consecuencias de El Niño es el transporte marítimo internacional.
Las sequías reducen el nivel de agua de los lagos que abastecen el Canal de Panamá, obligando a limitar el calado de las embarcaciones y el número de tránsitos diarios.
Durante la crisis de 2023 y 2024 numerosos buques metaneros que transportaban gas natural licuado (GNL) hacia Asia tuvieron que modificar sus rutas, rodeando África por el Cabo de Buena Esperanza o atravesando el Canal de Suez. Estos desvíos incrementaron los tiempos de navegación entre dos y tres semanas y elevaron considerablemente los costes logísticos.
Aunque las autoridades panameñas han realizado inversiones para mejorar la gestión del agua, ya han anunciado nuevas medidas preventivas ante la evolución prevista del fenómeno.
Los mercados energéticos seguirán de cerca su evolución
La consultora Wood Mackenzie considera que los próximos meses serán determinantes para evaluar el impacto real sobre los mercados de electricidad, gas y transporte.
Sus previsiones apuntan a temperaturas superiores a la media durante el verano austral y a un invierno relativamente suave en el norte de Estados Unidos y Canadá. En cambio, México, parte del sur estadounidense y amplias zonas de Asia podrían registrar condiciones más frescas.
En cuanto a las precipitaciones, se esperan lluvias por encima de la media en el sur de Estados Unidos, México, Oriente Medio, el norte de África y gran parte de China, mientras que algunas regiones de Sudamérica ecuatorial y el sur de Asia podrían enfrentarse a condiciones mucho más secas.
La producción solar también experimentará diferencias regionales. La península ibérica, el este de Estados Unidos y Oriente Medio podrían beneficiarse temporalmente de mejores niveles de irradiación, aunque los estudios apuntan a que, en términos globales, un episodio intenso de El Niño suele reducir el rendimiento de la generación fotovoltaica en numerosas regiones del mundo.
Un desafío creciente para la transición energética
A medida que aumenta el peso de las energías renovables en los sistemas eléctricos, la evolución de fenómenos climáticos como El Niño adquiere una importancia estratégica cada vez mayor.
Aunque la comunidad científica no considera que el cambio climático incremente necesariamente la frecuencia de estos episodios, sí advierte de que un planeta más cálido puede amplificar sus efectos sobre las infraestructuras energéticas, los mercados de materias primas y las cadenas logísticas.
La evolución de El Niño será, por tanto, uno de los factores que empresas energéticas, operadores de redes y mercados internacionales seguirán con mayor atención durante los próximos meses.
