
El precio del petróleo Brent prolongó su escalada por cuarta sesión consecutiva ante el deterioro de las relaciones entre Estados Unidos e Irán y la incertidumbre sobre el tránsito energético por el estrecho de Ormuz.
El crudo del mar del Norte, referencia para los mercados europeos, cerró la sesión del miércoles en 91,62 dólares por barril, después de avanzar un 0,66% en el mercado de futuros de Londres.
Los contratos del Brent para entrega en octubre ganaron 0,60 dólares frente al cierre anterior, cuando habían terminado en 91,02 dólares. La cotización se mantiene por encima del umbral de los 90 dólares desde principios de semana, sostenida principalmente por el riesgo geopolítico y las dudas sobre la disponibilidad de suministro.
El WTI también registra ganancias
El petróleo intermedio de Texas, referencia en Estados Unidos, aumentó un 1,05% y cerró en 85,83 dólares por barril.
Al finalizar la jornada, los contratos de futuros del WTI con vencimiento en septiembre sumaron 0,89 dólares respecto de la sesión anterior.
La subida se produjo pese a que las reservas comerciales de crudo estadounidenses aumentaron en aproximadamente 4,4 millones de barriles, hasta alcanzar los 428,8 millones. El mercado prestó mayor atención al conflicto en Oriente Medio y a sus posibles efectos sobre las exportaciones.
Sin avances diplomáticos entre Washington y Teherán
La presión compradora aumentó después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara que no existen conversaciones en curso ni encuentros programados con Irán.
La declaración redujo las expectativas de una solución diplomática inmediata y reforzó el temor a que las tensiones puedan prolongarse. A este escenario se sumó la decisión de Emiratos Árabes Unidos de suspender sus relaciones comerciales y financieras con Irán.
El anuncio de Abu Dabi representa una nueva escalada regional debido a la relevancia de Emiratos como socio comercial de Teherán y como uno de los principales productores y exportadores de hidrocarburos del golfo Pérsico.
Ormuz mantiene la presión sobre el petróleo
El estrecho de Ormuz continúa en el centro de la disputa. Estados Unidos sostiene que la ruta marítima permanece abierta y operativa bajo sus acciones de seguridad, mientras que Irán condiciona la normalización plena del tránsito al cumplimiento de sus exigencias.
La circulación de buques permanece limitada y expuesta a episodios de tensión, lo que incrementa los costes de transporte, seguros y protección de las embarcaciones.
Esta ruta es estratégica para el mercado energético mundial. Por ella transita normalmente cerca de una quinta parte del petróleo consumido globalmente, además de volúmenes significativos de gas natural licuado procedentes del golfo Pérsico.
Cualquier interrupción prolongada podría reducir la oferta disponible, perjudicar las exportaciones de los productores regionales y elevar los precios internacionales de la energía.
La oferta determina la tendencia del mercado
El analista de StoneX Fawad Razaqzada considera que la evolución del petróleo continúa determinada principalmente por la disponibilidad de suministro en medio del conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Según el especialista, una caída significativa de las cotizaciones resulta poco probable mientras el tránsito por Ormuz no recupere completamente la normalidad.
El mercado está incorporando una prima de riesgo geopolítico que puede variar rápidamente ante cualquier anuncio diplomático, ataque contra infraestructuras, restricción comercial o cambio en el flujo de embarcaciones.
Riesgo de nuevas subidas
La ausencia de negociaciones y la creciente presión económica sobre Irán podrían mantener al Brent por encima de los 90 dólares en el corto plazo. No obstante, una reapertura efectiva de Ormuz o la reanudación de conversaciones tendría capacidad para reducir esa prima geopolítica.
Por el contrario, una nueva interrupción de las exportaciones o una confrontación más amplia podría impulsar otra subida del petróleo y trasladar presión a los precios de los combustibles, el transporte y la inflación internacional.
El cierre del miércoles confirmó que, por ahora, la geopolítica pesa más que el incremento de las reservas estadounidenses. El mercado seguirá atento a las decisiones de Washington y Teherán, así como a la capacidad de los países productores para mantener operativas sus rutas de exportación.
