Escuchar este artículo Voz: Antonio · AutoNews24

Las grandes petroleras continúan invirtiendo en captura y almacenamiento de CO2, pese a las dificultades económicas, regulatorias y técnicas que frenan la construcción de numerosos proyectos.

El sector energético concentra actualmente la mayor parte de la capacidad mundial de captura de carbono. Las compañías desarrollan principalmente instalaciones relacionadas con el gas natural licuado, el refino, la producción de hidrógeno y las operaciones de extracción de petróleo y gas.

Según un informe estratégico de GlobalData, más del 70% de las instalaciones operativas o previstas hasta junio de 2026 estaban vinculadas con activos energéticos. Las petroleras mantienen así una posición destacada en este mercado, incluso después de revisar sus inversiones en otros segmentos de la transición energética.

Más de 140 proyectos funcionan en el mundo

GlobalData estima que actualmente existen más de 140 proyectos operativos de captura de carbono. En conjunto, pueden retener alrededor de 62 millones de toneladas de CO2 al año.

Aunque estas cifras reflejan un avance, la capacidad disponible continúa siendo limitada frente al volumen global de emisiones. Además, existe una amplia diferencia entre la cantidad de proyectos anunciados y aquellos que finalmente llegan a construirse.

Buena parte de la capacidad prevista para los próximos años permanece en estudios de viabilidad o en la etapa inicial de ingeniería y diseño, conocida como FEED. Esto significa que numerosos proyectos todavía no cuentan con una decisión definitiva de inversión.

La captura de CO2 podría crecer desde 2028

Las previsiones apuntan a una aceleración de la capacidad entre 2028 y 2030. Durante ese periodo deberían incorporarse proyectos que actualmente están en construcción o en proceso de aprobación.

Sin embargo, una parte importante de la capacidad anunciada para 2030 continúa en fases preliminares. Por esta razón, el volumen proyectado no representa necesariamente la cantidad de CO2 que podrá capturarse realmente al final de la década.

La tecnología ya superó la etapa de los pequeños proyectos piloto, pero todavía necesita resolver problemas comerciales y regulatorios antes de alcanzar una implantación masiva.

Las petroleras aprovechan sus negocios tradicionales

Las compañías están dando prioridad a proyectos relacionados directamente con sus operaciones actuales. Entre las iniciativas destacadas se encuentra el clúster de Ravenna, desarrollado por Eni en Italia.

ExxonMobil impulsa una red para transportar y almacenar CO2 en la costa del Golfo de Estados Unidos. En Noruega, Equinor, Shell y TotalEnergies participan en Northern Lights, una infraestructura que permite trasladar por vía marítima el carbono capturado en instalaciones industriales.

Este modelo de redes compartidas puede mejorar la viabilidad económica. En lugar de construir una infraestructura diferente para cada planta, varias compañías pueden utilizar las mismas rutas de transporte y los mismos depósitos de almacenamiento.

La infraestructura sigue siendo el principal obstáculo

Separar el CO2 de una instalación industrial es solo una parte del proceso. Después, las empresas necesitan transportarlo de manera segura hasta un lugar donde pueda almacenarse permanentemente.

La falta de tuberías, terminales marítimas y depósitos adecuados se ha convertido en uno de los mayores obstáculos del sector. Sin esa infraestructura, los proyectos pueden permanecer paralizados durante años o ser cancelados antes de comenzar su construcción.

También influyen los elevados costes de capital y operación, la inflación, los retrasos en los permisos y la incertidumbre regulatoria. Los promotores necesitan, además, contratos de largo plazo que garanticen la entrega y el almacenamiento del carbono.

Otro asunto pendiente es determinar quién asumirá la responsabilidad sobre el CO2 almacenado después de varias décadas.

Los incentivos públicos apoyan los proyectos

Los gobiernos han creado mecanismos para mejorar la rentabilidad de la captura de carbono. Entre ellos se encuentran el crédito fiscal 45Q de Estados Unidos, el régimen europeo de comercio de derechos de emisión y el sistema canadiense de fijación del precio del carbono.

GlobalData considera que estos instrumentos pueden ayudar a impulsar nuevas inversiones, pero no eliminan todas las barreras.

La evolución del mercado durante esta década dependerá de cuáles proyectos consigan financiación, permisos e infraestructura. Aunque existen cientos de iniciativas anunciadas, solo una parte logrará superar esas condiciones y comenzar a operar antes de 2030.

AN
AutoNews24 · Asistente IA En línea
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