
La expansión de la inteligencia artificial está provocando una nueva ola de inversión en centros de datos. Según las previsiones de PwC, el gasto mundial acumulado en estas infraestructuras alcanzará los 31,6 billones de dólares entre 2026 y 2050.
La consultora calcula que la inversión anual pasará de aproximadamente 800.000 millones de dólares en 2026 a 1,1 billones en 2030. Para 2050, la cifra podría alcanzar los 1,8 billones de dólares anuales.
Sin embargo, el acceso al capital no será el único desafío. La disponibilidad de electricidad y de capacidad en las redes eléctricas se convertirá progresivamente en el principal límite para materializar estos proyectos.
La inteligencia artificial dispara el consumo eléctrico
El crecimiento de la inteligencia artificial está transformando las características de los centros de datos y sus necesidades energéticas.
Las nuevas cargas de trabajo requieren instalaciones con una densidad de potencia mucho mayor, capaces de albergar grandes cantidades de unidades de procesamiento gráfico (GPU) y otros aceleradores especializados.
Esta transformación está elevando significativamente el consumo eléctrico de cada instalación. También aumenta la presión sobre redes que, en muchos mercados, no fueron diseñadas para absorber incrementos de demanda de semejante magnitud y velocidad.
PwC identifica el acceso a una electricidad abundante, fiable, competitiva y baja en carbono como uno de los factores que determinarán dónde se construirá la próxima generación de centros de datos.
La disponibilidad de conexiones, la capacidad de las subestaciones y los plazos para incorporar nuevas infraestructuras eléctricas podrían ser incluso más importantes para los promotores que el acceso a la financiación.
Las redes eléctricas serán el principal cuello de botella
El desafío no se limita a generar más electricidad. También será necesario ampliar y reforzar las redes para transportar la energía hasta los nuevos centros de consumo.
La disponibilidad de transformadores, subestaciones y líneas de transmisión puede convertirse en un cuello de botella para proyectos que ya cuentan con financiación y suficiente demanda.
El alcance de esta transformación dependerá del ritmo de adopción de la inteligencia artificial. PwC estima que la inversión acumulada hasta 2050 podría situarse entre 22 y 50 billones de dólares.
El escenario central contempla 31,6 billones, pero una adopción más acelerada de la IA elevaría considerablemente las necesidades de infraestructura tecnológica y energética.
Los equipos concentrarán el 93 % de la inversión
La mayor parte del gasto previsto no se destinará a edificios ni a instalaciones físicas. Los equipos tecnológicos pasarán de representar alrededor del 70 % de la inversión total en 2026 al 93 % en 2050.
Este crecimiento estará impulsado por servidores, almacenamiento, redes y, especialmente, por los procesadores y aceleradores necesarios para ejecutar las cargas de inteligencia artificial.
El componente tecnológico también genera un ciclo recurrente de inversión. Mientras las instalaciones físicas pueden mantenerse operativas durante décadas, los servidores y las GPU tienen una vida útil mucho más corta y necesitan renovarse periódicamente.
PwC calcula que por cada dólar destinado a construir la infraestructura física de un centro de datos se generarán aproximadamente 12 dólares adicionales de inversión futura en equipamiento tecnológico.
Estados Unidos concentrará casi la mitad de la inversión
El crecimiento de los centros de datos no se distribuirá de manera uniforme. Estados Unidos concentrará alrededor de 15,1 billones de dólares hasta 2050, cerca del 48 % de la inversión mundial.
Esta posición responde a la presencia de los principales desarrolladores de modelos de inteligencia artificial, operadores de centros de datos, fabricantes de chips y proveedores tecnológicos. El país también concentra una parte importante del capital destinado a esta industria.
En conjunto, el continente americano captará aproximadamente 16,5 billones de dólares durante el periodo analizado. Asia-Pacífico recibirá unos 8,2 billones, con China e India como dos de sus principales motores de crecimiento.
No obstante, el volumen final dependerá de la velocidad con la que estas economías incorporen las soluciones de inteligencia artificial.
Europa queda rezagada por sus problemas energéticos
Europa afronta una situación más complicada. PwC prevé que la región acumule alrededor de 5,6 billones de dólares de inversión hasta 2050, una cantidad inferior a la que correspondería a su peso en la economía mundial.
Las restricciones de acceso a la electricidad, los complejos procesos de planificación y la fragmentación regulatoria aparecen entre los principales obstáculos.
La disponibilidad de energía será decisiva para determinar qué territorios europeos consiguen atraer nuevos centros de datos. Los operadores buscan mercados capaces de garantizar grandes cantidades de electricidad durante periodos prolongados, a precios competitivos y con una menor huella de carbono.
En este escenario, los países nórdicos ganan atractivo. Estas naciones cuentan con una elevada presencia de energías renovables, temperaturas favorables para la refrigeración y precios eléctricos que pueden ser entre un 40 % y un 50 % inferiores a los de otras regiones europeas.
La electricidad redefine la ubicación de los centros de datos
La energía no será el único elemento que determinará dónde se instalarán estas infraestructuras. La conectividad, la latencia, la seguridad de los datos, el acceso al suelo, la regulación y la disponibilidad de talento también influirán en las decisiones.
Los centros destinados al entrenamiento de grandes modelos pueden construirse en regiones con abundante electricidad y espacio disponible. En cambio, algunas cargas de inferencia deben ubicarse cerca de los usuarios para reducir la latencia y ofrecer respuestas más rápidas.
PwC estima que aproximadamente el 30 % de las cargas de trabajo actuales presenta requisitos específicos de localización. Esta proporción podría aumentar debido a la necesidad de garantizar la soberanía de los datos, especialmente en sectores regulados y estratégicos.
La geopolítica amenaza las previsiones de inversión
Las tensiones geopolíticas añaden incertidumbre al crecimiento del mercado. Las restricciones comerciales y tecnológicas, especialmente las relacionadas con el acceso a chips avanzados, podrían modificar el ritmo de despliegue.
PwC calcula que un escenario con mayores restricciones entre Estados Unidos y China reduciría la inversión acumulada mundial hasta 25,5 billones de dólares. Esta cifra representa unos seis billones menos que en el escenario central.
Las exigencias de soberanía digital también pueden modificar el mapa global. La obligación de mantener determinadas cargas de trabajo dentro de las fronteras nacionales favorecería inversiones en mercados que, bajo otras condiciones, resultarían menos competitivos.
En cualquier escenario, la electricidad seguirá siendo el elemento central. La expansión de la inteligencia artificial requiere más capacidad informática y, por tanto, una cantidad creciente de energía.
La carrera mundial por construir centros de datos se está convirtiendo también en una competencia por generar, transportar y conectar la electricidad necesaria para mantenerlos en funcionamiento.
