Los paneles solares funcionan en días nublados porque pueden aprovechar tanto la radiación directa como la luz difusa que atraviesa y se dispersa en la atmósfera.
Las nubes reducen la cantidad de electricidad generada, pero no detienen por completo la producción. El resultado depende de la densidad de la nubosidad, la época del año y las características de la instalación.
Los paneles solares funcionan aunque esté nublado
Una de las creencias más extendidas sobre la energía fotovoltaica es que los paneles dejan de producir cuando el sol no incide directamente sobre ellos.
Jorge González, especialista en energía solar y consejero delegado de Ámbito Solar, explica que esta idea es incorrecta.
“En días nublados mucha gente piensa que los paneles solares no funcionan. Pero la realidad es que sí funcionan”, señala el experto.
Los módulos fotovoltaicos necesitan radiación solar, pero esta no tiene que llegar exclusivamente mediante rayos directos. Parte de la luz se dispersa en la atmósfera y continúa alcanzando la superficie terrestre.
Radiación directa y radiación difusa
El sistema PVGIS del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea diferencia entre radiación directa y difusa.
La radiación directa viaja desde el sol hasta la superficie sin cambiar significativamente de dirección. Es la que genera las condiciones de mayor producción durante un día despejado.
La radiación difusa llega después de dispersarse por las nubes, las partículas y los gases presentes en la atmósfera.
Cuando el cielo está cubierto, la radiación directa disminuye considerablemente. Sin embargo, los paneles todavía reciben radiación difusa y pueden transformarla en electricidad.
La metodología de PVGIS utiliza precisamente este componente difuso para calcular la producción cuando no existe suficiente radiación directa.
¿Cuánta producción se pierde con las nubes?
No existe un porcentaje único aplicable a todos los días nublados.
Una capa ligera de nubes puede provocar una reducción moderada, mientras una tormenta o una nubosidad muy densa puede disminuir de forma considerable la generación.
La electricidad producida dependerá de factores como:
- El espesor y tipo de las nubes.
- La radiación disponible en cada ubicación.
- La época del año.
- La inclinación y orientación de los paneles.
- Las sombras provocadas por edificios o árboles.
- La eficiencia de los módulos.
- El estado de limpieza de la instalación.
Por este motivo, no resulta correcto afirmar que todos los días nublados producen el mismo porcentaje respecto a una jornada despejada.
La temperatura también influye
Los paneles solares no funcionan mejor simplemente porque haga más calor. De hecho, las temperaturas elevadas pueden reducir su eficiencia.
Un día fresco y parcialmente nublado puede ofrecer un rendimiento mejor de lo esperado si mantiene una cantidad razonable de radiación.
Esta ventaja térmica no compensa por completo la pérdida de luz provocada por una nubosidad intensa, pero demuestra que temperatura y radiación son factores distintos.
Los paneles necesitan luz para producir electricidad, no calor.
La producción debe calcularse durante todo el año
La rentabilidad de una instalación fotovoltaica no debe evaluarse utilizando un único día.
Los cálculos se realizan a partir de la producción anual esperada, teniendo en cuenta las condiciones meteorológicas históricas de la ubicación.
Herramientas como PVGIS permiten estimar la radiación y la generación mensual de una instalación según su potencia, orientación, inclinación y localización.
Una vivienda puede tener jornadas con una producción muy baja y compensarlas con otros periodos de mayor generación. Lo importante es analizar el balance anual y compararlo con el consumo eléctrico del inmueble.
El ahorro no depende únicamente del clima
La cantidad ahorrada en la factura tampoco depende solamente de cuánta electricidad producen las placas.
El rendimiento económico está condicionado por:
- El costo inicial de la instalación.
- La energía consumida directamente.
- Los horarios de consumo de la vivienda.
- El precio de la electricidad comprada a la red.
- La compensación recibida por los excedentes.
- La presencia de baterías.
- Los gastos de financiación y mantenimiento.
Una instalación bien dimensionada intenta hacer coincidir la producción solar con las necesidades reales del usuario.
Colocar más paneles no garantiza automáticamente una mayor rentabilidad. Si la vivienda no consume esa energía y la compensación por los excedentes es reducida, la recuperación de la inversión puede tardar más.
Las baterías no aumentan la producción solar
Las baterías permiten guardar parte de la energía generada durante el día para utilizarla durante la noche o cuando la producción disminuye.
Sin embargo, no hacen que los paneles produzcan más durante una jornada nublada.
Su función es trasladar la energía disponible desde las horas de producción hacia otros momentos. También pueden aumentar el porcentaje de autoconsumo y reducir la electricidad comprada a la red.
Antes de instalarlas es necesario analizar si el ahorro adicional compensa su precio, capacidad útil y vida estimada.
¿Qué ocurre durante varios días nublados?
En una instalación conectada a la red, el suministro convencional cubre la diferencia cuando los paneles y la batería no proporcionan suficiente energía.
En sistemas aislados, el diseño debe incluir mayor capacidad de almacenamiento o una fuente de respaldo. De lo contrario, una sucesión de días con poca radiación puede agotar la energía disponible.
La instalación debe dimensionarse utilizando datos meteorológicos anuales y no únicamente la producción máxima alcanzada durante el verano.
Un mito que no refleja cómo funciona la fotovoltaica
Los paneles solares no dejan de funcionar cuando aparecen las nubes. Producen menos electricidad porque reciben menos radiación, pero continúan aprovechando la luz difusa.
La pregunta correcta no es si generan energía durante un día nublado, sino cuánta energía producirán a lo largo del año y qué parte podrá aprovechar directamente el usuario.
Un estudio previo basado en la ubicación, el consumo y las características del tejado ofrece una estimación mucho más fiable que observar el comportamiento de las placas durante una jornada concreta.
