El suministro de uranio afronta el auge nuclear: hay recursos hasta 2050, pero hacen falta inversiones y nuevas minas. España sigue sin producir.
Escuchar este artículo Voz: Antonio · AutoNews24

El suministro de uranio vuelve al centro de la estrategia energética mundial. El crecimiento de la energía nuclear plantea un desafío: existen recursos suficientes para cubrir la demanda prevista hasta 2050, pero convertirlos en combustible exige inversiones y nuevas minas.

Así lo concluye el informe Uranium 2026: Resources, Production and Demand, elaborado por la Agencia de Energía Nuclear de la OCDE (NEA) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). El documento advierte que disponer de recursos geológicos no garantiza un abastecimiento seguro.

Recursos suficientes, pero un suministro de uranio condicionado

A comienzos de 2025, los recursos identificados recuperables a un coste inferior a 260 dólares por kilogramo superaban los 8,1 millones de toneladas de uranio. Este volumen permitiría atender incluso el escenario de mayor crecimiento nuclear hasta mediados de siglo.

Sin embargo, desarrollar una explotación requiere mucho más que localizar un yacimiento. Las empresas deben obtener permisos, realizar estudios ambientales y construir las instalaciones necesarias.

Según el OIEA, estos proyectos suelen necesitar entre quince y veinte años. Por ello, las decisiones de inversión deben anticiparse al aumento del consumo.

La expansión nuclear elevará la demanda

Las necesidades anuales de uranio podrían pasar de unas 64.500 toneladas a entre 84.800 y 143.900 toneladas en 2050, según el ritmo de expansión nuclear.

El crecimiento responde al interés de numerosos países por reforzar su seguridad energética y cubrir una demanda eléctrica cada vez mayor. También influye la búsqueda de generación con bajas emisiones.

El reto consiste en acompasar esa expansión con la capacidad minera. Si los reactores avanzan más rápido que los proyectos de extracción, pueden aparecer tensiones de suministro aunque existan recursos bajo tierra.

La inversión minera recupera impulso

La industria ha comenzado a reaccionar. El gasto mundial en exploración y desarrollo superó los 1.780 millones de dólares durante el bienio 2023-2024, aproximadamente un 46% más que en los dos años anteriores.

Además, la producción mundial alcanzó 61.924 toneladas de uranio en 2024, su nivel más alto desde 2016. El repunte se apoyó principalmente en la reactivación de capacidad paralizada y en el aumento de producción de minas existentes.

Esta recuperación mejora la oferta a corto plazo. Sin embargo, el crecimiento sostenido del parque nuclear requiere que nuevos proyectos pasen de la planificación a la producción.

Para financiar esas inversiones, el sector necesita precios que permitan recuperar los costes. Los contratos a largo plazo también ayudan a dar estabilidad a los ingresos y facilitan las decisiones de desarrollo.

La concentración de productores añade riesgos

El mercado depende de un grupo reducido de países. Según los datos recogidos en el informe, Kazajistán aportó el 38% de la producción mundial en 2024, seguido de Canadá, con el 23%, y Namibia, con el 12%.

Uzbekistán y Australia contribuyeron con un 8% cada uno, mientras que Rusia representó el 4%. En conjunto, estos seis productores concentraron cerca del 93% del uranio extraído.

Esta concentración aumenta la exposición a interrupciones operativas, conflictos políticos y dificultades logísticas. También pueden retrasar la producción la falta de reactivos, los permisos pendientes o unos plazos de construcción superiores a los previstos.

Por tanto, la seguridad del suministro de uranio depende tanto de la capacidad minera como de la diversidad de sus proveedores.

Los inventarios ofrecen un respaldo temporal

En 2024, la producción minera cubrió aproximadamente el 96% de las necesidades de los reactores mundiales. El resto procedió de fuentes secundarias.

Entre ellas figuran los inventarios comerciales y gubernamentales, el reprocesamiento de combustible usado y otras operaciones vinculadas al enriquecimiento.

Estas fuentes aportan flexibilidad al mercado. No obstante, una expansión nuclear sostenida también exige ampliar la producción primaria.

Las proyecciones del informe muestran que el escenario de mayor crecimiento requiere una incorporación más rápida de capacidad minera. Se trata de un riesgo condicionado por la evolución de la demanda y de los proyectos, no de una escasez inevitable.

España tiene uranio, pero carece de producción

España refleja la diferencia entre disponer de recursos y poder explotarlos. El informe sitúa sus recursos identificados en 34.350 toneladas de uranio in situ a comienzos de 2025.

De ese total, 23.000 toneladas corresponden a recursos razonablemente asegurados y 11.350 toneladas a recursos inferidos. La cifra describe el uranio contenido en los yacimientos, antes de aplicar las pérdidas del proceso de recuperación.

Los principales proyectos se localizan en Salamanca, con Retortillo, Zona 7 y Alameda. A ellos se añade el depósito de Gambuta, en Cáceres.

Sin embargo, España no produce uranio desde que finalizó la fabricación de concentrados en 2002. El país mantiene recursos geológicos, pero depende del aprovisionamiento exterior para alimentar sus centrales.

Las restricciones frenan nuevos proyectos españoles

El Ministerio para la Transición Ecológica denegó en noviembre de 2021 la autorización de construcción de la planta de tratamiento de Retortillo. La negativa impidió que el proyecto avanzara hacia la producción de concentrado de uranio.

Además, la Ley de Cambio Climático y Transición Energética establece restricciones para nuevos desarrollos. Su artículo 10 impide admitir nuevas solicitudes de determinados permisos y concesiones para extraer minerales por sus propiedades radiactivas, fisionables o fértiles. También excluye nuevas solicitudes para instalaciones destinadas a procesarlos.

Mientras tanto, ENUSA gestiona el aprovisionamiento de uranio para las compañías propietarias de los reactores españoles.

El auge nuclear vuelve así a situar la minería en una posición estratégica. La disponibilidad geológica ofrece margen, pero el abastecimiento futuro dependerá de que las inversiones, los permisos y las nuevas explotaciones lleguen a tiempo.

AN
AutoNews24 · Asistente IA En línea
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